El elemento de este vino

En las alturas de Gualtallary, entre los 1.350 y 1.580 metros sobre el nivel del mar, los viñedos de Alta-Yarí crecen entre las lomas y los picos de los Andes. Allí, la diversidad de suelos —calcáreos, arenoso-calcáreos, limoso-calcáreos y pedregosos— y la amplitud térmica generan distintas condiciones para expresar el carácter de cada parcela.

Este Cabernet Franc nace de una pequeña parcela ubicada a 1.520 metros sobre el nivel del mar, donde las condiciones de altura dan lugar a una expresión intensa y particular del varietal. El resultado es un vino de carácter marcado, profundidad y gran persistencia.

En la copa

De color rojo profundo, este Cabernet Franc despliega aromas afrutados y especiados que anticipan su intensidad.

En boca es intenso, sucroso y persistente, con taninos de notable madurez que aportan estructura y una textura envolvente. Un Cabernet Franc de carácter definido, donde la expresión de la fruta se encuentra con la profundidad que aporta su origen en altura.

La historia detrás

La historia de Alta-Yarí está ligada a la mirada de Hervé J. Fabre, un enólogo francés que llegó a Argentina hace casi cuatro décadas después de formarse en Burdeos. Desde entonces, su recorrido lo llevó a trabajar con algunos de los grandes terroirs del país y a desarrollar una mirada cada vez más profunda sobre la relación entre el vino y su lugar de origen.

Cuando encontró el viñedo de Alta-Yarí, en Gualtallary, reconoció un terroir excepcional. Su experiencia y el estudio detallado de los suelos fueron fundamentales para identificar las distintas parcelas y comprender qué podía aportar cada una.

Alta-Yarí nació así de una ambición concreta: elaborar grandes vinos a partir de una tierra que conocen, respetan y aman. El resultado es una búsqueda que pone en el centro la identidad de cada terroir y la expresión de una de las zonas de mayor altura de Mendoza.

Alta Yari Reserva Cabernet Franc

$15.540,00
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El elemento de este vino

En las alturas de Gualtallary, entre los 1.350 y 1.580 metros sobre el nivel del mar, los viñedos de Alta-Yarí crecen entre las lomas y los picos de los Andes. Allí, la diversidad de suelos —calcáreos, arenoso-calcáreos, limoso-calcáreos y pedregosos— y la amplitud térmica generan distintas condiciones para expresar el carácter de cada parcela.

Este Cabernet Franc nace de una pequeña parcela ubicada a 1.520 metros sobre el nivel del mar, donde las condiciones de altura dan lugar a una expresión intensa y particular del varietal. El resultado es un vino de carácter marcado, profundidad y gran persistencia.

En la copa

De color rojo profundo, este Cabernet Franc despliega aromas afrutados y especiados que anticipan su intensidad.

En boca es intenso, sucroso y persistente, con taninos de notable madurez que aportan estructura y una textura envolvente. Un Cabernet Franc de carácter definido, donde la expresión de la fruta se encuentra con la profundidad que aporta su origen en altura.

La historia detrás

La historia de Alta-Yarí está ligada a la mirada de Hervé J. Fabre, un enólogo francés que llegó a Argentina hace casi cuatro décadas después de formarse en Burdeos. Desde entonces, su recorrido lo llevó a trabajar con algunos de los grandes terroirs del país y a desarrollar una mirada cada vez más profunda sobre la relación entre el vino y su lugar de origen.

Cuando encontró el viñedo de Alta-Yarí, en Gualtallary, reconoció un terroir excepcional. Su experiencia y el estudio detallado de los suelos fueron fundamentales para identificar las distintas parcelas y comprender qué podía aportar cada una.

Alta-Yarí nació así de una ambición concreta: elaborar grandes vinos a partir de una tierra que conocen, respetan y aman. El resultado es una búsqueda que pone en el centro la identidad de cada terroir y la expresión de una de las zonas de mayor altura de Mendoza.