El elemento de este vino

Gualtallary en su expresión más mineral. Desquiciado Cabernet Franc nace en esta zona del Valle de Uco, donde los suelos aluvionales y calcáreos y la altura aportan un perfil marcado por la mineralidad. La elaboración a partir de distintas microvinificaciones busca preservar distintas expresiones de la uva, mientras la crianza en barricas francesas suma complejidad y estructura.

En la copa

 

Un Cabernet Franc de aromas profundos y elegantes, donde aparecen grafito, frutas negras y un delicado perfil especiado. En boca muestra la impronta mineral de Gualtallary, con acidez equilibrada, taninos amables y un paso fluido y persistente. La crianza de nueve meses en barricas francesas acompaña el conjunto sin desplazar el carácter del vino. 

La historia detrás

Desquiciado nació de una idea de Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto: poner en una botella esa mezcla de pasión, desafío y locura que implica hacer vino.

Se conocieron trabajando junto a Alejandro Sejanovich y Jeff Mausbach y descubrieron que compartían una misma forma de entender este mundo. Así nació el proyecto, con ganas de experimentar, probar caminos diferentes y contagiar ese fanatismo por el vino.

Porque hacer una botella implica atravesar muchos pasos y enfrentarse siempre a algún desafío inesperado. Esa búsqueda constante de superación, innovación y nuevas formas de hacer las cosas es, justamente, lo que terminó dándole nombre al proyecto: Desquiciado.

Desquiciado Cabernet Franc

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El elemento de este vino

Gualtallary en su expresión más mineral. Desquiciado Cabernet Franc nace en esta zona del Valle de Uco, donde los suelos aluvionales y calcáreos y la altura aportan un perfil marcado por la mineralidad. La elaboración a partir de distintas microvinificaciones busca preservar distintas expresiones de la uva, mientras la crianza en barricas francesas suma complejidad y estructura.

En la copa

 

Un Cabernet Franc de aromas profundos y elegantes, donde aparecen grafito, frutas negras y un delicado perfil especiado. En boca muestra la impronta mineral de Gualtallary, con acidez equilibrada, taninos amables y un paso fluido y persistente. La crianza de nueve meses en barricas francesas acompaña el conjunto sin desplazar el carácter del vino. 

La historia detrás

Desquiciado nació de una idea de Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto: poner en una botella esa mezcla de pasión, desafío y locura que implica hacer vino.

Se conocieron trabajando junto a Alejandro Sejanovich y Jeff Mausbach y descubrieron que compartían una misma forma de entender este mundo. Así nació el proyecto, con ganas de experimentar, probar caminos diferentes y contagiar ese fanatismo por el vino.

Porque hacer una botella implica atravesar muchos pasos y enfrentarse siempre a algún desafío inesperado. Esa búsqueda constante de superación, innovación y nuevas formas de hacer las cosas es, justamente, lo que terminó dándole nombre al proyecto: Desquiciado.