El elemento de este vino

 

La tierra cálida de Pareditas y el carácter especiado del Syrah. Las uvas provienen de un viñedo de San Carlos, en el Valle de Uco, plantado sobre suelos franco-arcillosos. A la expresión de la Syrah se suma un pequeño porcentaje de Garnacha de Junín, en un corte que busca conservar la fruta y aportar complejidad.

 

En la copa

 

De color rojo rubí, limpio y brillante, muestra una nariz donde aparecen frutos rojos y frutos del bosque, como arándanos y berries, acompañados por notas de pimienta y vainilla. En boca tiene buena acidez y retoma el perfil frutado y especiado de la nariz. Su paso por barricas de tercer y cuarto uso durante tres meses aporta complejidad sin perder el protagonismo de la fruta. 

La historia detrás

Desquiciado nació de una idea de Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto: poner en una botella esa mezcla de pasión, desafío y locura que implica hacer vino.

Se conocieron trabajando junto a Alejandro Sejanovich y Jeff Mausbach y descubrieron que compartían una misma forma de entender este mundo. Así nació el proyecto, con ganas de experimentar, probar caminos diferentes y contagiar ese fanatismo por el vino.

Porque hacer una botella implica atravesar muchos pasos y enfrentarse siempre a algún desafío inesperado. Esa búsqueda constante de superación, innovación y nuevas formas de hacer las cosas es, justamente, lo que terminó dándole nombre al proyecto: Desquiciado.

Desquiciado Syrah

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El elemento de este vino

 

La tierra cálida de Pareditas y el carácter especiado del Syrah. Las uvas provienen de un viñedo de San Carlos, en el Valle de Uco, plantado sobre suelos franco-arcillosos. A la expresión de la Syrah se suma un pequeño porcentaje de Garnacha de Junín, en un corte que busca conservar la fruta y aportar complejidad.

 

En la copa

 

De color rojo rubí, limpio y brillante, muestra una nariz donde aparecen frutos rojos y frutos del bosque, como arándanos y berries, acompañados por notas de pimienta y vainilla. En boca tiene buena acidez y retoma el perfil frutado y especiado de la nariz. Su paso por barricas de tercer y cuarto uso durante tres meses aporta complejidad sin perder el protagonismo de la fruta. 

La historia detrás

Desquiciado nació de una idea de Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto: poner en una botella esa mezcla de pasión, desafío y locura que implica hacer vino.

Se conocieron trabajando junto a Alejandro Sejanovich y Jeff Mausbach y descubrieron que compartían una misma forma de entender este mundo. Así nació el proyecto, con ganas de experimentar, probar caminos diferentes y contagiar ese fanatismo por el vino.

Porque hacer una botella implica atravesar muchos pasos y enfrentarse siempre a algún desafío inesperado. Esa búsqueda constante de superación, innovación y nuevas formas de hacer las cosas es, justamente, lo que terminó dándole nombre al proyecto: Desquiciado.