El elemento de este vino

Monteagrelo nace de una mirada sobre el Malbec que busca reunir distintas expresiones de Mendoza en una misma botella. Bressia trabaja con uvas provenientes de Tupungato, La Consulta y Agrelo, tres zonas que aportan sus propias características al vino y construyen, juntas, un Malbec de perfil intenso y elegante.

A esa diversidad de origen se suma una crianza en barricas de roble francés y americano, que aporta profundidad y complejidad sin dejar de lado el carácter de la variedad. El resultado es un Malbec de fruta madura, cuerpo y estructura, pensado para quienes disfrutan de los tintos con presencia.

En la copa

A la vista muestra un color rojo intenso, con tonalidades púrpuras y una marcada concentración. En nariz aparecen frutas rojas y negras maduras, acompañadas por notas de vainilla, chocolate y café provenientes de su paso por roble. También pueden encontrarse matices especiados y florales.

En boca tiene una entrada amable y armónica, con buen volumen, carnosidad y taninos elegantes. La fruta vuelve a aparecer junto con las notas aportadas por la crianza, y el final es largo y persistente. Es un Malbec con estructura, pero equilibrado y seductor.

La historia detrás

Monteagrelo es una de las familias de vinos de Bressia y lleva en su nombre una referencia directa al lugar donde Walter Bressia eligió establecer su bodega: Agrelo, en Mendoza. La propia descripción de la línea habla de la relación entre cada varietal, su origen y un territorio que forma parte de la historia personal del proyecto.

La propuesta de Monteagrelo parte de una idea interesante: aunque cada vino tiene una identidad varietal propia, todos comparten una búsqueda ligada al origen, a la selección cuidadosa de las uvas y las barricas que participan de su elaboración. En el caso de este Malbec, esa búsqueda se construye a partir de distintas parcelas y zonas mendocinas, reunidas en una misma botella.

 

Y quizás ahí esté lo más interesante de Monteagrelo: un Malbec que no cuenta Mendoza desde un único lugar, sino que reúne distintas expresiones de su territorio para construir una sola identidad.

Bressia Monteagrelo Malbec

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El elemento de este vino

Monteagrelo nace de una mirada sobre el Malbec que busca reunir distintas expresiones de Mendoza en una misma botella. Bressia trabaja con uvas provenientes de Tupungato, La Consulta y Agrelo, tres zonas que aportan sus propias características al vino y construyen, juntas, un Malbec de perfil intenso y elegante.

A esa diversidad de origen se suma una crianza en barricas de roble francés y americano, que aporta profundidad y complejidad sin dejar de lado el carácter de la variedad. El resultado es un Malbec de fruta madura, cuerpo y estructura, pensado para quienes disfrutan de los tintos con presencia.

En la copa

A la vista muestra un color rojo intenso, con tonalidades púrpuras y una marcada concentración. En nariz aparecen frutas rojas y negras maduras, acompañadas por notas de vainilla, chocolate y café provenientes de su paso por roble. También pueden encontrarse matices especiados y florales.

En boca tiene una entrada amable y armónica, con buen volumen, carnosidad y taninos elegantes. La fruta vuelve a aparecer junto con las notas aportadas por la crianza, y el final es largo y persistente. Es un Malbec con estructura, pero equilibrado y seductor.

La historia detrás

Monteagrelo es una de las familias de vinos de Bressia y lleva en su nombre una referencia directa al lugar donde Walter Bressia eligió establecer su bodega: Agrelo, en Mendoza. La propia descripción de la línea habla de la relación entre cada varietal, su origen y un territorio que forma parte de la historia personal del proyecto.

La propuesta de Monteagrelo parte de una idea interesante: aunque cada vino tiene una identidad varietal propia, todos comparten una búsqueda ligada al origen, a la selección cuidadosa de las uvas y las barricas que participan de su elaboración. En el caso de este Malbec, esa búsqueda se construye a partir de distintas parcelas y zonas mendocinas, reunidas en una misma botella.

 

Y quizás ahí esté lo más interesante de Monteagrelo: un Malbec que no cuenta Mendoza desde un único lugar, sino que reúne distintas expresiones de su territorio para construir una sola identidad.