El elemento de este vino

La piedra y el tiempo. Este Chardonnay nace en un rincón particular de Gualtallary, donde un suelo arenoso y la presencia de canto rodado acompañan a las vides. A diferencia de un vino ligado a una única cosecha, Desquiciado Chardonnay reúne vinos de diferentes años para construir una expresión propia, más allá de las particularidades de una vendimia.

En la copa

De color amarillo pálido con reflejos verdosos, tiene una expresión aromática marcada por pera, manzana verde, flores blancas y un toque de limón. En boca presenta una entrada amable y fresca, con notas frutales y un perfil ligeramente mantecoso que permanece en el retrogusto.

 

La historia detrás

Desquiciado nació de una idea de Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto: poner en una botella esa mezcla de pasión, desafío y locura que implica hacer vino.

Se conocieron trabajando junto a Alejandro Sejanovich y Jeff Mausbach y descubrieron que compartían una misma forma de entender este mundo. Así nació el proyecto, con ganas de experimentar, probar caminos diferentes y contagiar ese fanatismo por el vino.

Porque hacer una botella implica atravesar muchos pasos y enfrentarse siempre a algún desafío inesperado. Esa búsqueda constante de superación, innovación y nuevas formas de hacer las cosas es, justamente, lo que terminó dándole nombre al proyecto: Desquiciado.

Desquiciado Chardonnay

$107.670,00
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El elemento de este vino

La piedra y el tiempo. Este Chardonnay nace en un rincón particular de Gualtallary, donde un suelo arenoso y la presencia de canto rodado acompañan a las vides. A diferencia de un vino ligado a una única cosecha, Desquiciado Chardonnay reúne vinos de diferentes años para construir una expresión propia, más allá de las particularidades de una vendimia.

En la copa

De color amarillo pálido con reflejos verdosos, tiene una expresión aromática marcada por pera, manzana verde, flores blancas y un toque de limón. En boca presenta una entrada amable y fresca, con notas frutales y un perfil ligeramente mantecoso que permanece en el retrogusto.

 

La historia detrás

Desquiciado nació de una idea de Gonzalo Tamagnini y Martín Sesto: poner en una botella esa mezcla de pasión, desafío y locura que implica hacer vino.

Se conocieron trabajando junto a Alejandro Sejanovich y Jeff Mausbach y descubrieron que compartían una misma forma de entender este mundo. Así nació el proyecto, con ganas de experimentar, probar caminos diferentes y contagiar ese fanatismo por el vino.

Porque hacer una botella implica atravesar muchos pasos y enfrentarse siempre a algún desafío inesperado. Esa búsqueda constante de superación, innovación y nuevas formas de hacer las cosas es, justamente, lo que terminó dándole nombre al proyecto: Desquiciado.